El portero automático: un peculiar origen

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El portero automático: un peculiar origen

Aprovechando que tras las vacaciones puede que necesites una reparación de porteros automáticos en Fuenlabrada, queremos contarte algo que quizás aún desconozcas y creemos que te gustaría saber.

Desde el prehistórico grito casi desgañitado que despertaba a todo el vecindario, pasando por los llamadores medievales forjados en hierro o en bronce, y desde los primeros timbres eléctricos de Joseph Henry, inventados en la primera mitad del siglo XIX, ya ha llovido mucho.

Con la llegada del portero automático y los vídeoporteros, los mensajes del exterior llegan a tu hogar de manera mucho más rápida, silenciosa y segura. Por todo esto, la reparación de porteros automáticos en Fuenlabrada supone algo tan importante para tu comodidad y para tus necesidades particulares.

Hacia la década de 1930, todo el mundo quería su propio timbre y las comunidades de vecinos deseaban estar a la última. Pero las campanas musicales o los ruidos demasiado estridentes acabaron por hartar a ricos y a pobres y fueron sustituyéndose poco a poco por modernos estilos y sonidos.

El primer portero automático se lo debemos a Luis Menéndez Lavandera, un asturiano que hacia los años 60 instaló el primer dispositivo en una calle ovetense y que llamaba la atención de multitudes.

Aunque llegó a existir un trastorno que recibió el nombre de “doorbell nerves”, por las señoras aquejadas de molestos ruidos, afortunadamente son problemas que han pasado a la historia, ya que la imagen ha reemplazado al sonido y podemos ver claramente quién llama a nuestra puerta sin ni siquiera pulsar un botón.

Hoy en día, y gracias a las nuevas tecnologías, en Antenas J&J nos situamos como una de las empresas más competentes en la instalación, mantenimiento y reparación de porteros y vídeoporteros del territorio nacional, con una experiencia en tecnología de la comunicación que tú mismo podrás valorar muy pronto.

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